Tagaeri & Taromenane’s day in court

David Cordero Heredia

Tagaeri & Taromenane are the last “free peoples” in the Ecuadorian Amazon. These indigenous peoples, ethnically related with the Waorani Indigenous Nation, remain isolated from the western world; however their bear existence is been jeopardized by the oil and lumber industry. Three massacres in the last 15 years have reduced their number to less than 300 persons. Therefore, the Constitutional Assembly created in 2008 a rule in the Constitution forbidding all types of extraction activity in the T&T’s territory, and the Ecuadorian government implemented since 2004 a series of measures of protection. However, all these programs did not prevent a new massacre in 2013 in part because the State refuses to stop the oil extraction activities that affect these groups. The approach of consider T&T subjects of protection has proved its inefficacy, yet the self-determination approach is still controversial because its implications could affect the capacity of the State to impose its decision not only to the T&T but all the others indigenous peoples of the country. The issue of the extermination of the T&T is a problem of non-compliance of the principle of the self-determination.

Background

The Tagaeri (people of Taga) is an excision from the Waorani Nation. In the 70’s, after the killing of a Waorani clan leader by an oil company employee, his sons and nephews started an internal war for the leadership of the clan. One of them, Taga, decided to scape depth into the forest to avoid the consequences of the hostilities with his family and a group of Waoranis that blamed to the oil companies and the recent contact with the western world for the dead of their leader and the subsequent internal war. They decided to stay away from the “civilization” for good.

The Taromenane (in Waorani language “people from the forest”) were almost mythical creatures for the Waoranis. They were merciless warriors and hunters. The Taromenane had a similar language than the Waorani, and not contact with them. They were part of the Waorani’s legends, and several old members of the Waoranis remembered to have seen some of them walking in the forest and communicating with them. Some Anthropologist agrees that the Taromenae came from Perú and used to cross the border of the countries freely looking for preys.

There are several signs of the merger of the groups after the disappearance of the Tagaeri and the retread of the Taromenane from the oil extraction activities in Perú. Nowadays, the group walk through the Yasuni Park without contact with the mestizos and erratic interaction with the waorani.

The massacres

The T&T are a hazard for the illegal lumberjacks. More than 10 deaths are officially registered, and several injured people have survived spear attacks while using chainsaws to cut protected trees. In 2003, some lumberjacks gave weapons to a group of Waoranis from the town of Tiwino, and the oil company of the region provided fuel for the boats used by group to go deep into the jungle tracking the T&T. As a result, more than 30 T&T were murdered.

In 2006, a group of activists filed a lawsuit against Ecuador in the Inter-American Commission on Human Rights (IACHR). The IACHR accepted the case and issued an interim measures order. Through the interim measures, the IACHR pursued to force Ecuador to implement protective plans to avoid new massacres and forced contact with the T&T.

Two new massacres happened in 2006 and 2013 showing that the measures were ineffective and even negligent. Ecuador will face a trial for the omission in protecting the rights of the T&T. Without their knowledge, the T&T will have their day in court on March 19th. Ecologist and the indigenous peoples’ organizations are waiting for the solution from the IACHR in the determination of the balance between the economic needs of the government versus the survival of the T&T.

Right to prior consultation and self-determination

Indigenous peoples in Ecuador have de right to prior consultation recognized in the Constitution of 2008 and the ILO’s 169 Covenant. The decision of the T&T of cutting all the relations with the western world is considered by experts as their decision in a particular kind of consultation rejecting any invasion to their territory.

Almost 40 years ago, when the T&T were contacted, they took a decision to go deep into the jungle and maintain their ancestral way of live. When that happened, the T&T saw themselves as a sovereign group, owners of the land of their ancestors, entitled to share the space of the world with other groups that do need to push out because all that anyone can need is in the jungle, and there are enough resources for everyone to survive.

The questions that this case raises are difficult to the Ecuadorian society. Could we decide what is in the best interest of the T&T as the Spanish did when they conquered America? Would we consider the potential revenues from the oil extraction more important than the lives of the T&T? Is it ethical to deny the right to self-determination to the T&T while we claim for it in the relations in the international community? Who care about these lives?

Que significa el expulsar a la CONAIE de su sede

Mañana en la Facultad de Derecho de la PUCE, Resistencia y Criminalización de la Defensa de los Derechos Humanos, Torre II, 5to Piso

El derecho a la resistencia y la criminalización de la defensa de los derechos humanos y la naturaleza

David Cordero Heredia

Este trabajo busca encontrarle una salida a la creciente criminalización de la defensa de los derechos humanos, mediante su reconocimiento como actividad legítima dentro de la garantía social del derecho a la resistencia y los mecanismos que dicho derecho podría ofrecer a los cientos de personas que, en nuestro país y en todo el mundo, luchan por sociedades más justas, por eliminar la justicia, por la plena vigencia de la Constitución y que, para lo cual, se toman los derechos en serio. El presente trabajo está dividido en dos capítulos. El primer capítulo, titulado El derecho a resistir el Derecho, presenta los antecedentes históricos para el reconocimiento del derecho a la resistencia, desarrolla un análisis respecto a los elementos que tiene el derecho, los momentos de su ejercicio y su garantía. El segundo capítulo, titulado Nosotros los terroristas. Criminalización de la resistencia, desarrolla la noción del enemigo en el Derecho, el enemigo en el contexto latinoamericano, las defensoras y defensores de derechos humanos como enemigos de estado y, finalmente, se exponen algunas ideas de cómo evitar la criminalización. Una vez concluido el trabajo, se ha logrado demostrar que el derecho a la resistencia genera ciertas obligaciones al Estado en cuanto a la disminución de la intervención penal en la esfera de la defensa de los derechos humanos. El derecho a la resistencia, más que un derecho fundamental común, es una garantía social que permite el acceso al debate público a quienes tradicionalmente están excluidos. Es además un último recurso de protección de los derechos amenazados por alguna acción u omisión estatal. Queda claro que la resistencia que se da ante la negativa del Estado de tutelar derechos, en una sociedad plural, respetuosa y democrática, este tipo de recursos no sería necesario.

 

 

 

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  • Corte IDH. Interpretación de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre en el Marco del Artículo 64 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Opinión Consultiva OC-10/89 del 14 de julio de 1989. Serie A No. 10

42. La Asamblea General de la Organización ha reconocido además, reiteradamente, que la Declaración Americana es una fuente de obligaciones internacionales para los Estados Miembros de la OEA. Por ejemplo, en la resolución 314 (VII-0/77) del 22 de junio de 1977, encomendó a la Comisión Interamericana la elaboración de un estudio en el que “consigue la obligación de cumplir los compromisos adquiridos en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre”. En la resolución 371 (VIII-0/78) del 1 de julio de 1978, la Asamblea General reafirmó “su compromiso de promover el cumplimiento de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre” y en la resolución 370 (VIII-0/78) del 1 de julio de 1978, se refirió a los “compromisos internacionales” de respetar los derechos del hombre “reconocidos por la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre” por un Estado Miembro de la Organización. En el Preámbulo de la Convención Americana para Prevenir y Sancionar la Tortura, adoptada y suscrita en el Decimoquinto Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General en Cartagena de Indias (diciembre de 1985), se lee:

Reafirmando que todo acto de tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes constituyen una ofensa a la dignidad humana y una negación de los principios consagrados en la Carta de la Organización de los Estados Americanos y en la Carta de las Naciones Unidas y son violatorios de los derechos humanos y libertades fundamentales proclamados en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

43. Puede considerarse entonces que, a manera de interpretación autorizada, los Estados Miembros han entendido que la Declaración contiene y define aquellos derechos humanos esenciales a los que la Carta se refiere, de manera que no se puede interpretar y aplicar la Carta de la Organización en materia de derechos humanos, sin integrar las normas pertinentes de ella con las correspondientes disposiciones de la Declaración, como resulta de la práctica seguida por los órganos de la OEA.

  • Corte IDH. Interpretación de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre en el Marco del Artículo 64 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Opinión Consultiva OC-10/89 del 14 de julio de 1989.Serie A No. 10

38. La evolución del “derecho americano” en la materia, es una expresión regional de la experimentada por el Derecho internacional contemporáneo y en especial por el de los derechos humanos, que presenta hoy algunos elementos diferenciales de alta significación con el Derecho internacional clásico. Es así como, por ejemplo, la obligación de respetar ciertos derechos humanos esenciales es considerada hoy como una obligación erga omnes (Barcelona Traction, Light and Power Company, Limited, Second Phase, Judgment, I.C.J. Reports 1970, pág. 3. En la misma línea de pensamiento ver también Legal Consequences for States of the Continued Presence of South Africa in Namibia (South West Africa) notwithstanding Security Council Resolution 276 (1970) supra 37, pág. 16 ad 57; cfr. United States Diplomatic and Consular Staff in Tehran, Judgment, I.C.J. Reports 1980, pág. 3 ad 42).

 

Interpretación, sistémica

febrero 3, 2011

  • Corte IDH. Interpretación de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre en el Marco del Artículo 64 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Opinión Consultiva OC-10/89 del 14 de julio de 1989. Serie A No. 10

37. la Declaración Americana se basa en la idea de que “la protección internacional de los derechos del hombre debe ser guía principalísima del derecho americano en evolución” (Considerando tercero). Este derecho americano ha evolucionado desde 1948 hasta hoy y la protección internacional, subsidiaria y complementaria de la nacional, se ha estructurado e integrado con nuevos instrumentos. Como dijo la Corte Internacional de Justicia: “un instrumento internacional debe ser interpretado y aplicado en el cuadro del conjunto del sistema jurídico en vigor en el momento en que la interpretación tiene lugar” (Legal Consequences for States of the Continued Presence of South Africa in Namibia (South West Africa) notwithstanding Security Council Resolution 276 (1970), Advisory Opinion, I.C.J. Reports 1971, pág. 16 ad 31). Por eso la Corte considera necesario precisar que no es a la luz de lo que en 1948 se estimó que era el valor y la significación de la Declaración Americana como la cuestión del status jurídico debe ser analizada, sino que es preciso determinarlo en el momento actual, ante lo que es hoy el sistema interamericano, habida consideración de la evolución experimentada desde la adopción de la Declaración.